La empresa Geely, uno de los fabricantes de coches chinos, ha confirmado su llegada a España con la compra de una parte de la factoría de Ford en Almussafes. Esta operación permitirá la producción de un modelo multienergía, que incluirá versiones híbridas y eléctricas puras, y se considera un movimiento estratégico para esquivar los aranceles europeos.
Otras compañías chinas, como SAIC (propietaria de la marca MG), también están explorando opciones para establecerse en la Comunidad Valenciana. El interés de estas firmas se fundamenta en la necesidad de producir en territorio europeo y en la revolución tecnológica que supone el vehículo eléctrico, un sector en el que China ha invertido de manera significativa.
La República Popular China ha apostado fuerte por la electromovilidad, ya que no disponía de una industria consolidada en motores de combustión. Esta estrategia les ha permitido liderar la transición hacia el vehículo eléctrico, concentrando su investigación y desarrollo en baterías, software y control electrónico. Actualmente, China fabrica más del 70% de los vehículos eléctricos a nivel mundial.
El país asiático apostó con fuerza por la electromovilidad al carecer de industria del motor de combustión y ahora inicia la conquista europea con fábricas en el continente.
El gobierno chino ha invertido más de 29.000 millones de euros entre 2009 y 2022 en subvenciones directas a fabricantes y exenciones fiscales para consumidores de vehículos de nueva energía. Además, ha impulsado todo el ecosistema, desde la extracción de materiales hasta la fabricación de celdas de baterías, controlando cerca del 70% del mercado global de baterías.
La decisión de SAIC Motor de elegir España para su fábrica europea, por encima de otras opciones como Hungría, subraya la importancia estratégica de la Comunidad Valenciana. La marca MG, propiedad de SAIC, busca una gran extensión de terreno para su planta, con Valencia entre sus prioridades.




