El alquiler se ha consolidado como el principal problema para acceder a una vivienda en la Comunitat Valenciana. Así lo concluye una investigación de la Cátedra de Transformación del Modelo Económico de la Universidad de Alicante, que analiza la accesibilidad residencial basándose en más de cinco millones de observaciones de hogares europeos, con un foco específico en el territorio valenciano. La catedrática Paloma Taltavull expuso los resultados, destacando que la accesibilidad a la vivienda depende del régimen de tenencia, los niveles de renta y la oferta disponible, siendo el alquiler el punto crítico.
Esta situación se origina por una combinación de cambios estructurales: un aumento de la demanda de vivienda por factores económicos y demográficos, y una oferta limitada tras años de mínima construcción. La reducción del crédito hipotecario tras la crisis financiera también ha desplazado demanda hacia el alquiler. En la Comunitat Valenciana, este efecto es más marcado por un parque de vivienda de alquiler reducido. La combinación de oferta limitada y demanda creciente ha incrementado el esfuerzo económico de los inquilinos.
La investigación revela que los hogares que acceden a una vivienda de alquiler a precio de mercado destinan entre el 50% y el 60% de su renta al pago, superando ampliamente el 30% considerado como referencia para la accesibilidad. En cambio, entre los propietarios, este esfuerzo disminuye con el tiempo, especialmente tras los primeros años de la hipoteca. La renta residual, dinero disponible tras pagar la vivienda, es significativamente mayor para los propietarios que para los inquilinos.
La desigualdad de renta también influye en la accesibilidad. Un incremento del 1% en el índice de Gini se asocia a un aumento del 0,87% en el esfuerzo de acceso a la vivienda. La edad del cabeza de familia también reduce este esfuerzo, relacionado con una mayor presencia de propietarios en grupos de edad avanzada. Los hogares en alquiler afrontan un esfuerzo de pago superior, y la investigación concluye que la crisis de acceso se concentra en este segmento, dificultando la acumulación de ahorro para acceder a la propiedad, una situación definida como una "trampa" por la imposibilidad de generar un colchón financiero.
El estudio también relaciona vivienda y pobreza. La tasa de accesibilidad (esfuerzo económico para el pago de la vivienda) es el indicador que mejor anticipa el riesgo de pobreza, por encima de la renta residual. Este efecto es más acusado en hogares de menor renta y afecta también a parte de la clase media cuando el acceso es por alquiler. La conclusión final es que la accesibilidad a la vivienda es multidimensional, influenciada por la distribución de la renta, el régimen de tenencia y la disponibilidad de vivienda. Aunque la situación en la Comunitat Valenciana no alcanza los niveles de máxima presión de otros territorios, su evolución requiere un seguimiento constante de las políticas de vivienda.




