Un panadero de Andújar conquista Madrid con sus regañás en el Salón de Gourmets

Roberto Domínguez, propietario de Pan de Olivo, viaja desde Jaén para presentar sus innovadoras regañás en la capital, buscando expandir su negocio.

Variedad de regañás artesanales en una tabla de madera, con un fondo borroso de una feria gastronómica.
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Variedad de regañás artesanales en una tabla de madera, con un fondo borroso de una feria gastronómica.

El empresario panadero Roberto Domínguez, originario de Andújar (Jaén), se desplaza a Madrid cuatro veces al año para participar en el Salón de Gourmets, donde presenta sus innovadoras regañás y busca nuevas oportunidades de negocio.

Desde Andújar, Roberto Domínguez, al frente de la empresa Pan de Olivo, realiza un viaje trimestral a la capital española. Su rutina incluye salir al amanecer y, tras tres horas de trayecto, buscar aparcamiento para su furgoneta en el bullicioso Madrid.
Este ritual comenzó en 2015, un año crucial para el panadero. Un sobre con dos entradas y un mensaje anónimo que decía “Vete a Madrid” lo impulsó a asistir al Salón de Gourmets, evento que este año celebra su 39 edición y que marcó el inicio de su recuperación profesional. Posteriormente, se supo que el benefactor fue Francisco Huertas, entonces alcalde de Andújar.
A su llegada a Madrid, Roberto se detiene en la Plaza de Colón para admirar la escultura de Jaume Plensa, a la que cariñosamente llama “Mi novia”. Su objetivo principal es comercializar sus regañás, que ofrece en una amplia variedad de formas y sabores: de sésamo para acompañar jamón, de romero para queso, y de pimentón para morcilla, además de opciones saladas ideales para vino y cerveza.

"Hay que comprar pan donde veas que se carga harina. Es lo que le da olor y vida al barrio. El pan se compra todos los días. La gente aprovecha para charlar, relacionarse. Todo eso genera energía."

Roberto Domínguez · Propietario de Pan de Olivo
El panadero, que inicialmente consideró una carrera eclesiástica antes de estudiar Económicas y Empresariales, mantiene una profunda vocación por su oficio. Sus regañás se elaboran con harina de Zamora, cien por cien nacional, y un doce por ciento de aceite de oliva puro. A pesar de la tendencia actual, Domínguez prefiere el trato directo y personalizado, llegando incluso a incluir su número de teléfono particular en las bolsas de sus productos.
Un ejemplo de su dedicación ocurrió cuando, tras un error en un pedido, se desplazó desde Andújar hasta las Torres de Plaza de Castilla para rectificarlo personalmente. Ahora, con una nueva furgoneta adquirida a una funeraria, el trayecto a Madrid es más cómodo. Además, Roberto ya planea su expansión a Sevilla, donde busca introducir sus regañás con un ingenioso truco de marketing: empaques con imágenes de la Catedral y el Parque de María Luisa. No descarta replicar esta estrategia en Madrid con reproducciones de la Cibeles.