Piden seis años de cárcel a un empleado por apropiarse de 101 relojes de lujo

La Fiscalía acusa a un trabajador de una empresa madrileña de reparación de relojes de sustraer piezas valoradas en más de 300.000 euros.

Primer plano de varios relojes de lujo, incluyendo marcas como Rolex y Patek Philippe, sobre un paño de terciopelo.
IA

Primer plano de varios relojes de lujo, incluyendo marcas como Rolex y Patek Philippe, sobre un paño de terciopelo.

La Fiscalía Provincial de Madrid solicita seis años de prisión para un trabajador de una empresa de reparación de relojes acusado de apropiarse presuntamente de más de cien relojes de alta gama valorados en más de 300.000 euros.

El juicio contra el acusado, identificado como S.K., se celebró esta semana en la Audiencia Provincial de Madrid. El hombre trabajaba en la mercantil Unión de Relojeros Certificados SLU, dedicada a la reparación de relojes y joyería en la capital.
Según el escrito de acusación, el empleado habría aprovechado la confianza depositada por clientes y compañeros para quedarse, entre los años 2016 y octubre de 2019, con numerosos relojes entregados para su reparación que nunca fueron devueltos a sus legítimos dueños.
Entre las piezas desaparecidas se encuentran relojes de marcas de lujo reconocidas como Rolex, Omega, Patek Philippe, Hublot, Cartier, Blancpain, Vacheron Constantin y Frank Muller. La Fiscalía señala hasta 31 perjudicados, tanto particulares como joyerías, con reclamaciones que en algunos casos superan los 40.000 euros.
La acusación pública cifra en 101 los relojes supuestamente sustraídos, elevando el valor total de los efectos a 304.908 euros. Los hechos se tipifican como un delito continuado de apropiación indebida, una conducta que habría generado un perjuicio patrimonial considerable a los afectados.
Además de la pena de prisión solicitada, la Fiscalía reclama una multa de veinte meses y que el acusado indemnice a los afectados por las cantidades reclamadas. Asimismo, pide la responsabilidad civil subsidiaria de la empresa empleadora, lo que implicaría que la mercantil responda económicamente por los daños causados.