La investigación, publicada en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, emplea arcillas tipo bentonita como vehículo para contener aceites esenciales naturales. Estos compuestos actúan contra Erwinia amylovora, la bacteria causante de la enfermedad, mejorando su permanencia y distribución en las flores, fase crucial de la infección.
El fuego bacteriano afecta a más de 130 especies de plantas de la familia de las rosáceas, generando significativas pérdidas económicas. Su control a menudo requiere tratamientos antibióticos durante la floración, lo que puede fomentar resistencias. Por ello, la búsqueda de alternativas naturales es prioritaria para una agricultura más sostenible.
“"El objetivo es encontrar alternativas que permitan reducir la dependencia de los antibióticos sin renunciar a una protección eficaz de los cultivos."
La contribución del ICV-CSIC se ha enfocado en el diseño de materiales avanzados mediante procesos sostenibles. La bentonita actúa como soporte, facilitando que los aceites esenciales permanezcan en las flores durante el periodo más vulnerable a la infección.
El equipo, liderado por José Francisco Fernández, investigador del ICV-CSIC, ha trabajado en el escalado de los procesos de fabricación para una futura aplicación en condiciones reales de cultivo.
Los resultados en campo son prometedores: los nanomateriales cargados redujeron la incidencia de la enfermedad en un 76 %, una eficacia cercana al 81 % de la estreptomicina, el antibiótico de referencia. Los análisis confirmaron una menor presencia bacteriana en las flores tratadas.
Se observó que la bentonita permanecía adherida a las flores hasta nueve días, prolongando la acción protectora. Este trabajo demuestra el potencial de los materiales nanoestructurados para la protección de cultivos y abre vías para soluciones innovadoras y sostenibles.
Debido a las posibilidades de aplicación, el CSIC ha solicitado una patente europea para esta tecnología.




