Esta mejora en el mercado laboral comarcal se fundamenta en la fortaleza de sus polígonos industriales y la creciente terciarización de municipios que históricamente dependían de la industria pesada. La proximidad a la autovía A-3 ha sido un factor clave para esta evolución favorable.
Chiva se ha erigido como uno de los principales motores de esta recuperación, con una disminución del 5,4% en su número de parados respecto al año anterior. La expansión de sus áreas logísticas y la cercanía a los centros de distribución han sido determinantes. El sector servicios ha tenido un papel crucial, absorbiendo gran parte de los nuevos demandantes de empleo. Sin embargo, persiste una brecha de género, ya que el paro masculino ha caído un 6,2% mientras que el femenino lo ha hecho en un 4,1%, indicando un sesgo en la contratación en el sector logístico.
Por su parte, Buñol ha mostrado estabilidad y resiliencia, reduciendo su desempleo en un 3,2% en el mismo período. Con una base industrial madura, los movimientos en las listas de paro son menos abruptos. Buñol destaca por su gestión del empleo para mayores de 45 años, con una reducción del 2,8% en este colectivo, superando la media comarcal.
Cheste es otro pilar fundamental, con una caída del 5,1% en el paro. La consolidación de su parque logístico ha beneficiado especialmente a los jóvenes, con un descenso del 9,2% en el paro juvenil, lo que sugiere que las empresas están encontrando en la juventud local el relevo generacional necesario.
Municipios como Yátova, Alborache y Macastre han registrado una bajada media del 2,5%, más ligada al sector servicios, el empleo público y la agricultura. En Yátova, se mantiene el empleo en servicios asistenciales, mientras que en Alborache y Macastre se observa un repunte en la hostelería rural de cara a la campaña de primavera.
Por sectores, los Servicios lideran la creación de empleo con un descenso del 4,5% del paro, seguidos de cerca por la Industria con un 3,9%. La Construcción presenta un comportamiento plano con una reducción del 0,5%, mientras que la Agricultura ha visto un aumento del paro del 1,5%, especialmente en las zonas de secano afectadas por las inclemencias climáticas y los costes de producción. Un aspecto positivo es el descenso del 2,2% en el colectivo de personas sin empleo anterior, indicando una mayor capacidad de absorción de nuevos entrantes al mercado laboral.




