El local, que inició su andadura en el año 1996, se ha convertido en un punto de encuentro habitual para los vecinos y visitantes de la ciudad. Su especialidad, los tequeños, ha alcanzado tal popularidad que el propio nombre del negocio hace referencia a este plato de masa rellena de queso.
La gestión del establecimiento se ha mantenido como un proyecto familiar desde su apertura. Aunque la generación fundadora sigue vinculada al día a día del negocio, la segunda generación ha asumido la dirección, adaptando el servicio a las nuevas demandas de los clientes, incluyendo la implementación de sistemas de autoservicio tras la pandemia.
“"Vendemos 600 tranquilamente en un día grande. La chavalada viene los fines de semana y, por semana, la gente aprovecha si hay fútbol o se acerca a almorzar desde las oficinas."
La oferta gastronómica se completa con diversas tapas tradicionales a precios accesibles, manteniendo una propuesta que combina la tradición venezolana con la demanda local. El éxito del negocio refleja su capacidad para adaptarse a los cambios en el entorno de la plaza de María Pita a lo largo de estas tres décadas.




