Este proyecto, que ya ha iniciado su tramitación ambiental a nivel estatal, prevé una inversión superior a los 1.500 millones de euros. La conocida como "gigabatería" subterránea aportará 1.800 megavatios (MW) al sistema eléctrico nacional, una capacidad comparable a la de dos reactores nucleares comerciales.
La clave de este megaproyecto reside en su ubicación a 500 metros bajo la superficie de la montaña, donde se excavará una caverna para albergar seis grupos reversibles (turbina-bomba) tipo Francis, cada uno con una potencia de 300 MW. Para acceder a esta colosal instalación, será necesario perforar un túnel principal de 1.800 metros y una galería de evacuación de 1.500 metros.
La principal ventaja del Conso II es que no requerirá la construcción de nuevas presas, sino que aprovechará la energía generada en los embalses de Cenza y O Bao. El sistema utilizará el desnivel de casi 700 metros entre ambos embalses para almacenar y retroalimentar energía, empleándola en los momentos de mayor demanda. El agua circulará a través de un laberinto de conductos subterráneos que superan los 6 kilómetros de longitud.
La capacidad reversible de la central es su verdadera revolución tecnológica. En momentos de alta producción de energías renovables y baja demanda, la central bombeará agua desde O Bao hasta Cenza, aprovechando el excedente eléctrico. Cuando el país necesite energía urgente, el ciclo se invertirá, inyectando 1.800 MW a la red en cuestión de minutos y generando unos 4.000 gigavatios-hora anuales.
La ejecución de la obra, que se estima que durará más de seis años, generará unos 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Esto supondrá un importante desafío y un impacto demográfico para los servicios e infraestructuras de los municipios de la comarca de Viana, una de las menos pobladas de Galicia.
Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase de evaluación ambiental en el Ministerio para la Transición Ecológica, mientras que la Xunta de Galicia ya ha autorizado una fase preliminar crucial: la excavación de una galería de investigación de 1.500 metros para analizar la calidad de la roca en el punto exacto de la futura caverna.




