La iniciativa, que cuenta con una inversión estimada de 200 millones de euros, tiene como objetivo la producción de 120.000 vehículos eléctricos al año. La previsión es que las obras comiencen el próximo ejercicio, con la meta de iniciar la fabricación en 2028.
El plan industrial se estructura en tres ejes geográficos clave: el puerto exterior de Ferrol, donde se realizará el ensamblaje final; el polígono de Mandiá, destinado a la industria auxiliar; y As Pontes, que actuará como centro logístico e industrial.
Esta decisión administrativa busca agilizar los trámites para una planta que pretende sortear los aranceles impuestos por la Comisión Europea a los fabricantes extracomunitarios. La estrategia de la compañía se basa en el lema de producir en el continente para el mercado europeo.
El impacto económico se prevé determinante para la recuperación industrial de la zona, complementando el ecosistema automotriz ya existente en Galicia alrededor de la planta de Stellantis en Vigo, lo que refuerza la posición de la comunidad en el sector.




