La nueva infraestructura, que cuenta con cinco calderas de última generación de 990 kW cada una, está ubicada junto a la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría. Desde ella parten más de cinco kilómetros de tuberías que aportarán calefacción y agua caliente a una veintena de edificios universitarios.
La rectora de la USC, Rosa Crujeiras, acompañada por el vicerrector de Coordinación del campus, Roberto Bande, destacó que esta red de calor supone un avance hacia "unha universidade máis sostible, máis eficiente e máis comprometida co seu contorno", además de situar al campus lucense como "referente no uso de enerxías renovables para usos térmicos".
La planta central, que opera automáticamente, dispone de depósitos con capacidad para 15.000 litros, lo que garantiza una autonomía de al menos 15 días ante cualquier eventualidad. La mayoría de los edificios cuentan con una subestación de 500 litros, excepto uno que se abastece de otro por falta de espacio.
Este sistema, que no operará en julio y agosto por razones de coste, permitirá prescindir de las calderas que utilizan combustibles fósiles. La planta recibirá semanalmente dos camiones de madera de montes gallegos, estimándose un consumo anual de 1.840 toneladas de astillas.
La puesta en marcha de esta red de calor supondrá una reducción de más de dos millones de kilos de dióxido de carbono (CO²) al año, evitando casi el 94% de las emisiones asociadas a la calefacción de los edificios conectados. Según la rectora, esto cumple "co compromiso da transición enerxética e a mellora das infraestruturas".
La red abastecerá a facultades como Veterinaria, Administración e Dirección de Empresas, la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría, el Instituto Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (Ibader), así como al hospital Rof Codina, el Edificio Cactus, la Biblioteca Intercentros, el complejo docente, la facultad de Ciencias y la residencia Bal y Gay.




