El proyecto MytSeed, liderado por el Centro de Investigación Mariña (CIM) de la Universidad de Vigo, busca garantizar la sostenibilidad de la acuicultura del mejillón en Galicia. La iniciativa desarrollará métodos innovadores para la producción de semilla en criadero, como alternativa a la escasez de semilla silvestre agravada por el cambio climático. También se estudiará la fijación y crecimiento en las bateas.
La limitada disponibilidad de mejilla es una amenaza para la producción y competitividad de un sector clave para la economía y el empleo en las zonas costeras gallegas, ya que Galicia aporta cerca de la mitad de la producción de mejillón de la Unión Europea. El proyecto integra genética, biología, oceanografía y física.
El proyecto, coordinado por Moncho Gesteira y Ángel Pérez Diz, cuenta con la participación de Paloma Morán y Juan Pasantes. Está financiado por la convocatoria de Proyectos de Generación de Conocimiento 2024 del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y se ejecutará hasta el 31 de agosto de 2028.
Un eje central es el desarrollo de programas de mejora genética para caracteres como la supervivencia, el crecimiento, el color de la carne y la fuerza del biso. Se identificarán marcadores genéticos para producir semilla mejorada en criadero. "La producción de líneas de mejillón genéticamente seleccionadas permitirá aumentar el rendimiento y garantizar caracteres más homogéneos que respondan a las demandas del mercado", explica Ángel Pérez Diz.
El proyecto también estudiará los factores ambientales que influyen en la captación de semilla silvestre en las bateas gallegas, buscando un equilibrio sostenible entre producción y conservación marina. Se evaluará si la semilla de criadero mantiene las características deseadas en el medio natural.
Se utilizarán herramientas de modelado hidrodinámico para simular la dinámica de las bateas y analizar cómo variables como el flujo de agua, la temperatura, la salinidad o la disponibilidad de alimento influyen en el crecimiento y supervivencia. Estos estudios se realizan en la batea experimental monitorizada del CIM.
El desarrollo de una producción de semilla fiable y escalable estabilizará la producción, reducirá costes y mejorará la competitividad. Se generará también una spin-off para transferir el conocimiento generado al sector productivo.




