La iniciativa, que cuenta con la dirección técnica de la Fundación Arume y la colaboración de la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia, busca aumentar la resiliencia de los árboles. La gran mayoría de la superficie registrada, cerca de 4.700 hectáreas, se encuentra en terrenos lucenses, consolidando a la provincia como el foco principal de las actuaciones de protección.
El proceso de trabajo comienza con la identificación y el mapeo de las parcelas forestales por parte de la Fundación Arume. Posteriormente, la Consellería do Medio Rural determina las zonas prioritarias de intervención, mientras que la empresa pública Seaga se encarga de aplicar los abonos foliares necesarios para mejorar el estado nutricional de los ejemplares.
Las aplicaciones de fertilizantes, que tienen como objetivo fortalecer las defensas naturales de los pinos, comenzarán en las próximas semanas. El calendario de actuaciones se extenderá hasta finales del verano o principios del otoño, ajustándose al ciclo biológico de los hongos para garantizar la máxima eficacia del tratamiento.




