La expectación ante el fenómeno astronómico, el primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica en más de un siglo, ya se refleja en las reservas hoteleras de la ciudad. A pesar de que faltan meses para la cita, la demanda de alojamiento es muy elevada, consolidando a A Coruña como uno de los puntos estratégicos para la observación del evento.
Fuentes del sector hostelero señalan que el impacto va más allá de una simple jornada turística. La coincidencia con el mes de agosto, un periodo de alta afluencia habitual en la ciudad, permite que los visitantes prolonguen su estancia, generando un efecto multiplicador en bares, restaurantes y locales de ocio del entorno de Riazor y el centro urbano.
“"El alojamiento tiene un nivel de ocupación prácticamente del 100 %, no sé si queda alguna plaza libre por ahí, pero por suerte la mayoría ya están completos."
El reto para las autoridades y el sector privado será la gestión de los flujos de personas y la movilidad durante esa tarde de agosto. Aunque la previsión económica es muy positiva, la visibilidad final del eclipse dependerá de un factor incontrolable: la climatología y la ausencia de nubes en el momento en el que la Luna se interponga entre la Tierra y el Sol.




