La Consellería de Medio Rural refuerza la protección del paisaje vitícola de la Ribeira Sacra con la publicación de una resolución de ayudas por valor de más de 1,5 millones de euros. Estos fondos, financiados íntegramente por la Xunta, están destinados a frenar la erosión y a conservar los emblemáticos bancales de piedra que definen este territorio, consolidando una herramienta estratégica para salvaguardar uno de los paisajes culturales más singulares de España y Europa.
Un total de 728 viticultores inscritos en la Denominación de Origen Ribeira Sacra se beneficiarán de esta convocatoria. Trabajan en un entorno donde la viticultura es más que una actividad económica, representando un esfuerzo diario contra la pendiente, la erosión y el abandono rural. La cuantía de las ayudas se diferencia según el sistema de cultivo: hasta 2.000 euros por hectárea para el tipo 1 (zonas de bancales tradicionales, no mecanizadas) y 1.000 euros por hectárea para el tipo 2 (áreas con posibilidad de mecanización). El límite máximo por beneficiario es de 50.000 euros.
El objetivo de esta iniciativa, según fuentes de la consellería, es reconocer y sostener el esfuerzo de quienes mantienen vivo un territorio que demanda más mano de obra que maquinaria. Los bancales de piedra, erigidos a lo largo de siglos para dominar la montaña, requieren un mantenimiento continuo para prevenir derrumbes, erosión y la pérdida de suelo fértil. Su conservación garantiza la continuidad de la viticultura y es clave para la estabilidad ecológica de la región.
“"Proteger el paisaje no es solo una cuestión estética, sino una inversión en economía rural, identidad cultural y sostenibilidad."
La Ribeira Sacra experimenta una creciente proyección internacional. Su paisaje cultural, fruto de la interacción entre naturaleza, viticultura y patrimonio monástico, se convierte en un atractivo turístico en expansión y en un argumento central para su candidatura a Patrimonio Mundial de la Unesco. Las ayudas publicadas en el DOG subrayan una visión integral del territorio, donde cada hectárea mantenida, cada muro reconstruido y cada viñedo activo contribuyen a frenar el abandono, fijar población y sostener actividades económicas.




