Antigua fábrica de salazón en Portosín reabre como hotel sostenible

El establecimiento Casa do Tella e Rosalía, en Portosín, transforma una construcción de 1860 en un complejo hotelero con restaurante y talleres de cocina marinera.

Imagen del exterior de Casa do Tella e Rosalía en Portosín, un antiguo edificio de salazón reconvertido en hotel.
IA

Imagen del exterior de Casa do Tella e Rosalía en Portosín, un antiguo edificio de salazón reconvertido en hotel.

Una antigua fábrica de salazón de 1860 en Portosín (O Porto do Son) ha sido rehabilitada e inaugurada como el hotel sostenible Casa do Tella e Rosalía, un proyecto que busca diversificar la economía local y poner en valor la identidad marinera de la zona.

El nuevo establecimiento de alojamiento, denominado Casa do Tella e Rosalía, ha abierto sus puertas en Portosín (O Porto do Son) tras una completa rehabilitación. La conselleira de Mar, Marta Villaverde, participó en la inauguración de este complejo, que transforma un inmueble histórico vinculado a la tradición industrial de la villa en un servicio de calidad que complementa la oferta gastronómica de la zona.

"Proyectos como este, que generan empleo local y ponen en valor la identidad marinera del territorio, son fundamentales para avanzar en la desestacionalización del turismo en la ría de Muros-Noia."

Marta Villaverde · Conselleira de Mar
La actuación consistió en la rehabilitación de la planta superior de una antigua fábrica de salazón, que data de 1860, para uso hotelero. El complejo cuenta ahora con cinco habitaciones y un total de diez plazas. El proyecto recibió una inversión de más de 383.000 euros, de los cuales 191.515 euros fueron aportados a través de ayudas públicas cofinanciadas por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura.
Además de la oferta hotelera, Casa do Tella e Rosalía apuesta firmemente por el producto de proximidad y el turismo marinero. Los promotores buscan ofrecer a los huéspedes y clientes del restaurante una experiencia completa, que incluirá visitas guiadas al puerto de Portosín para presenciar la descarga y subasta del pescado, conocer las embarcaciones e interactuar con los marineros. La oferta se complementa con un taller de cocina centrado en el pescado azul.
Uno de los aspectos destacados de la intervención fue la optimización de recursos medioambientales para reducir la huella de carbono. Esto incluye la instalación de geotermia, iluminación LED y llaves automatizadas que permiten reducir el consumo de agua hasta en un 50%.