Zanpanzar, la taberna vasca pionera de Girona, reabre con nueva dirección

Tres jóvenes gerundenses han tomado las riendas del emblemático local del Barri Vell, fundado en 1999, manteniendo su esencia original.

Interior de una taberna vasca con pintxos en la barra y ambiente acogedor
IA

Interior de una taberna vasca con pintxos en la barra y ambiente acogedor

La histórica taberna vasca Zanpanzar de Girona, pionera en el Barri Vell desde 1999, ha iniciado una nueva etapa bajo la gestión de tres jóvenes empresarios locales, que han apostado por preservar su identidad.

El establecimiento, que fue fundado el 28 de diciembre de 1999 por cuatro amigos con experiencia en la restauración vasca, ha celebrado recientemente su primer aniversario bajo la nueva dirección. Esta renovación coincide con la llegada del evento Temps de Flors en Girona, un momento de gran afluencia en la ciudad.
Los nuevos propietarios, vinculados al mundo de la gastronomía, la distribución y el diseño, eran clientes habituales del local y han decidido mantener la estética, el ambiente y la carta que hicieron de Zanpanzar un referente. La oferta incluye una amplia variedad de pintxos, como los de tortilla, txistorra, anchoas o jamón, además de tapas y platos clásicos como las bravas, el pulpo a la gallega o el chuletón.

"Hemos querido mantener su esencia. El Zanpanzar se había hecho un hueco en la ciudad con sus pintxos y sus tapas, un ambiente tranquilo y música suave que permitía hablar."

uno de los propietarios
La decisión de hacerse cargo del negocio surgió de manera casi fortuita, cuando los anteriores responsables anunciaron el traspaso después de 25 años de trayectoria. Tras unos meses de negociación y preparación, que incluyeron la formación de un nuevo equipo y la selección de proveedores, el nuevo Zanpanzar abrió sus puertas el pasado mayo.
La nueva dirección ha puesto énfasis en ofrecer un producto de calidad sin incrementar los precios, recuperando platos demandados por el público e introduciendo novedades como el bacalao con piperrada o el cachopo. El equipo, formado por una decena de personas, con Noa Coll en la sala y Sam Calvo en la cocina, permite que el local abra todos los días por la tarde-noche y los fines de semana también al mediodía, garantizando una constante presencia para los clientes.
Los propietarios expresan su satisfacción con la buena acogida por parte de los clientes, tanto vecinos como público gerundense, que han valorado positivamente los cambios introducidos sin perder el espíritu original del local. Esta aceptación ha permitido que Zanpanzar continúe siendo un punto de encuentro donde los clientes pueden disfrutar de su propia selección de pintxos y tapas preferidas.