Un año del gran apagón: análisis de causas y medidas adoptadas

La interrupción eléctrica que afectó a la península Ibérica hace un año fue la más grave en Europa en dos décadas, con expedientes sancionadores en curso.

Imagen genérica de un panel de control de una red eléctrica con luces parpadeantes y lecturas digitales.
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Imagen genérica de un panel de control de una red eléctrica con luces parpadeantes y lecturas digitales.

Hace un año, el 28 de abril de 2025, la península Ibérica sufrió un apagón eléctrico masivo que dejó sin suministro a millones de personas durante horas, un evento sin precedentes en Europa en las últimas dos décadas.

El incidente, que comenzó a las 12:33:27 del mediodía, paralizó la actividad diaria, obligando a muchos a buscar alternativas como linternas y velas, mientras otros salieron a la calle a disfrutar de la situación inesperada. El restablecimiento completo del servicio no se produjo hasta 14 horas después.

"Fue el apagón "más grave y sin precedentes que se ha producido en Europa en los últimos 20 años"."

ENTSO-E · Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad
Según el informe final de la ENTSO-E, la interrupción, conocida como "cero eléctrico", fue el resultado de una concatenación de factores. Un año después, los expertos continúan analizando las causas y las consecuencias de este evento, así como las medidas tomadas para evitar su repetición.
La mayoría de los especialistas coinciden en que la secuencia de los hechos del 28 de abril está bien documentada: un problema de sobretensión incontrolada provocó desconexiones masivas de generación, aumentando aún más la tensión hasta que la península Ibérica perdió la sincronización con el resto de Europa continental. El servicio se recuperó parcialmente antes de la medianoche y casi totalmente a las 7 de la mañana del día siguiente.
Las opiniones difieren sobre los factores que contribuyeron a esta sobretensión. Algunos apuntan a márgenes de operación demasiado ajustados, otros a la falta de contribución de las plantas convencionales para controlar la tensión, y algunos más a una normativa desfasada ante el creciente peso de las energías renovables.
En cuanto a las responsabilidades, las discrepancias son mayores. Muchos expertos creen que serán los tribunales quienes deberán determinarlas, ya que los informes independientes señalan múltiples causas sin un culpable claro. La CNMC ya ha abierto una cincuentena de expedientes sancionadores, incluyendo a Red Eléctrica (con calificaciones de muy graves), a grandes energéticas como Endesa, Iberdrola y Naturgy, y a las asociaciones nucleares de Ascó-Vandellòs y Almaraz-Trillo.
Aunque la resolución de estos expedientes puede tardar hasta 18 meses, la opinión general es que la probabilidad de una repetición de un apagón de esta magnitud es muy baja. El incidente ha marcado un antes y un después en la gestión del sistema eléctrico, con la aprobación de nueva normativa y un aumento del control y la supervisión.
Una de las medidas más destacadas es la "operación reforzada de Red Eléctrica", que amplía la actividad de centrales hidráulicas y de gas para asegurar el control de la tensión en la red, aunque esta solución temporal sigue vigente y encarece la factura de los consumidores. El apagón también ha acelerado la implementación de un nuevo sistema de control de tensión que permite la participación de las energías renovables, una función que antes solo podían ejercer las plantas convencionales.