Los informes de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) advierten de que la tasa de reemplazo de las pensiones podría disminuir hacia el 2050. Esto significa que la prestación recibida será proporcionalmente menor respecto al salario medio durante la vida laboral, aunque no implica una bajada nominal de las pensiones.
Para garantizar la sostenibilidad del sistema y frenar el déficit presupuestario, las reformas de la Seguridad Social buscan aproximar la edad real de jubilación a la edad legal. Aunque actualmente se fija en los 67 años, se espera que la presión para retirarse más tarde aumente.
En este contexto, las modalidades de acceso a la pensión se están reconfigurando. La jubilación anticipada sufre penalizaciones más estrictas, mientras que la jubilación demorada se potencia con bonificaciones para incentivar a los profesionales a alargar su carrera. Las últimas reformas también buscan flexibilizar la compatibilidad entre el cobro de la pensión y el trabajo.




