Las primeras huellas escritas del apellido Llonch se remontan al siglo XIV, con referencias a Bernat Llonch y, posteriormente, a Pau Llonch en el siglo XV, vinculados a una masía que daría nombre a un barrio sabadellense. Inicialmente dedicados al préstamo de dinero y animales, la familia experimentó una transformación crucial a principios del siglo XIX.
El matrimonio entre Antoni Llonch Gambús e Innocència Matas marcó el inicio de la reconversión hacia la industria textil. Mientras el heredero continuaba con la explotación de la masía, tres de sus hijos, Rafael, Feliu y Francesc, iniciaron su formación como aprendices en fábricas laneras, preparándose para establecer sus propios negocios.
En 1833, Rafael Llonch Matas adquirió maquinaria para hilar lana, incorporando a sus hermanos Feliu y Francesc a la sociedad al año siguiente. A pesar de la colaboración inicial, cada uno inició sus negocios independientes a partir de 1839, consolidando la presencia de la familia en el sector textil sabadellense.
La segunda generación, encabezada por Joan Llonch Sanmiquel, hijo de Feliu, fundó la sociedad Juan Llonch y Hermanos y construyó el Vapor Llonch en 1877. Joan tuvo un papel relevante en la fundación y los primeros años del Banco de Sabadell, siendo accionista y consejero durante 35 años, además de participar activamente en la vida institucional de la ciudad como concejal y alcalde accidental.
Francesc Llonch Cañomeras, de la tercera generación, amplió la actividad industrial y tuvo un papel clave durante la crisis del Banco de Sabadell en 1926. Presidió el Gremi de Fabricants y fue uno de los fundadores de la Mútua Sabadellenca d’Accidents del Treball. Durante la Guerra Civil, su empresa fue colectivizada y él se exilió.
Joan Llonch Salas, bisnieto de Feliu Llonch Matas, creó la sociedad anónima Llonch, SA en 1941. Fue un destacado dirigente de la Lliga Regionalista y tuvo un papel activo en la propaganda durante la Guerra Civil. A pesar de las dificultades, ostentó importantes cargos económicos, siendo vocal de la Junta de Gobierno del Banco Sabadell durante treinta años y recibiendo el Premi Sant Lluc por su dedicación al arte y la cultura.
Con la muerte de Antoni Llonch Gambús en 1974 y Joan Llonch Salas en 1976, se cerró la trayectoria de esta saga de políticos e industriales que dejó una huella significativa en la historia de Sabadell.




