Sombrerías MIL celebra 170 años en Barcelona

La histórica tienda de la familia Antonés Arnau sobrevive a la presión inmobiliaria y las modas cambiantes.

Fachada de la tienda de sombreros Sombrerias MIL en Barcelona.
IA

Fachada de la tienda de sombreros Sombrerias MIL en Barcelona.

La histórica Sombrerías MIL, fundada por la familia Antonés, celebra 170 años de actividad ininterrumpida en el corazón de Barcelona, adaptándose a las tendencias y la presión del mercado.

La emblemática Sombrerías MIL, un comercio con una trayectoria de 170 años, celebra su larga historia en el centro de Barcelona. Fundada originalmente por una familia de apellido Antonés, de origen italiano, el negocio comenzó a fabricar sombreros en el Raval en 1812 y se estableció como tienda en la calle Hospital 83 en 1856. Tras varias reubicaciones, se asentó en la calle Fontanella en 1915.
Actualmente, Núria Arnau, que representa la quinta generación, regenta el negocio junto a su hijo, Jordi Creus. Arnau creció en el taller y la tienda, adoptada por el anterior propietario, Tomàs Antonés Antonés, y ha mantenido vivo el oficio familiar. La tienda, situada cerca de la plaza Urquinaona, destaca por su escaparate con el nombre de Sombrerías MIL, sobreviviendo en un entorno repleto de tiendas de souvenirs.
La clave de su supervivencia, según explica Arnau, ha sido "estar siempre al caso de las modas". Desde las tendencias marcadas por artistas como Brian Johnson de AC/DC o series como Peaky Blinders, hasta el impulso de los sombreros femeninos por su madre, Carmen Roldó, o el boom de las gorras en los años 60 y 70, que hoy siguen siendo un producto estrella. "Cada generación ha aguantado un problema u otro", reconoce Arnau.
El reto actual para Sombrerías MIL es la supervivencia en una Barcelona con alquileres elevados y una gran afluencia de turistas. La clientela se divide entre visitantes extranjeros, especialmente asiáticos interesados en la boina vasca, y clientes locales, que ganan protagonismo durante la Navidad. La tienda también ofrece talleres para enseñar a hacer sombreros y planea fabricar el modelo que se atribuye a Gaudí.
La continuidad del negocio también se ve favorecida por el acuerdo con Occident, propietario del edificio. Según Edgar Buch, director de inversiones inmobiliarias de la empresa, han querido defender "este tipo de negocios históricos" mediante un "alquiler asequible" tras una reforma integral. Arnau lamenta que no todos los comercios emblemáticos tienen esta suerte.