La demanda especulativa o inversora de inmuebles en Barcelona ha disminuido significativamente, con una caída del 32% en la compra de edificios enteros de más de 10 viviendas durante el último año. Si en 2024 se adquirieron 217 edificios, en 2025 la cifra se ha reducido a 149.
El comisionado de Vivienda, Joan Ramon Riera, atribuye esta tendencia a las regulaciones implementadas en los dos últimos años, como el tope a los precios del alquiler habitual y de temporada. Según Riera, estas normativas han reducido las expectativas de rentabilidad para los inversores y protegen el uso residencial de los pisos.
Desde el Ayuntamiento se valora positivamente la futura ley del Parlament de Catalunya para prohibir la compra especulativa, ya que se considera "necesaria para proteger más el derecho a la vivienda".
Un informe del Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona indica que, aunque el alquiler todavía es un reto para muchas familias, las regulaciones han hecho que sea más accesible. La diferencia entre los ingresos medios por hogar y el precio de los nuevos contratos de alquiler se ha reducido en 20 puntos desde 2023, pasando de una distancia de 91,2 puntos a 70,4 en 2025.
El codirector del Observatorio, Carles Donat, explica que el objetivo es "reducir la crisis de asequibilidad a corto plazo" y, a medio plazo, aumentar el parque social de vivienda y la inversión pública.
Sin los topes de precios, el alquiler medio en Barcelona estaría ahora entre 1.318,6 € y 1.429,2 € mensuales. Con la regulación vigente desde el primer trimestre de 2024, el precio ha bajado un 2,7% hasta los 1.161 €.
Los alquileres de temporada también han experimentado un descenso del 53% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al año anterior, coincidiendo con la aprobación de la ley que también limita sus precios. Los expertos apuntan que esta caída valida la hipótesis de que el alquiler temporal se utilizaba para eludir la regulación del alquiler habitual.




