El grupo lácteo Pascual ha presentado un expediente de regulación de empleo (ERE) que prevé el despido de los 80 trabajadores que forman toda la plantilla de la fábrica situada en Gurb. Esta decisión llega poco más de 30 días antes de la fecha fijada para el cierre de las instalaciones, el próximo 31 de julio.
Las instalaciones de la empresa láctea pasarán a manos de Casa Tarradellas, que tiene previsto reconvertir la actividad actual de tratamiento y envasado de leche para centrarse en la producción de mozzarella destinada a pizzas. Este cambio de orientación productiva ha generado inquietud entre los trabajadores.
El anuncio del ERE confirma los temores expresados por la plantilla desde que se hizo público el acuerdo de venta a Casa Tarradellas. Los trabajadores habían denunciado un posible ERE encubierto y habían llevado a cabo varias huelgas y manifestaciones para reclamar garantías laborales para aquellos que se incorporen a la nueva empresa.
Los representantes de los trabajadores cuestionan la justificación real del ERE y aseguran que, aunque están abiertos a negociar, no aceptarán ningún acuerdo que no proteja los derechos laborales y sociales de la plantilla. No descartan emprender acciones legales para impugnar el procedimiento, que consideran lleno de irregularidades. La ochentena de trabajadores afectados ya están estudiando un calendario de futuras movilizaciones.
La plantilla reprocha a Pascual haber retrasado el inicio de las negociaciones, esperando hasta el último momento, con el cierre inminente, para dialogar con sus representantes. Denuncian, además, que una parte significativa de la actividad ya se ha trasladado de la planta de Osona a la factoría de Pascual en Aranda de Duero, en Burgos.




