La movilización, que tuvo lugar ante las oficinas de la compañía en la Granvia, reunió a cerca de 300 profesionales. Los afectados pertenecen a tres centros estratégicos: el centro de recambios de El Prat de Llobregat, el centro técnico de la Zona Franca de Barcelona y las áreas flexibles, también ubicadas en El Prat.
La protesta llega después de que las negociaciones entre los sindicatos y la dirección de la empresa, con la mediación del Departament de Treball, finalizaran sin acuerdo. Los representantes de los trabajadores cuestionan la justificación económica del expediente, argumentando que la compañía no presenta pérdidas locales, sino que está ejecutando una reestructuración global que implica el traslado de cargas de trabajo a países como Holanda y la India.
“"No se trata de unos resultados locales negativos, sino que Nissan está haciendo un reestructuramiento de ámbito global y se está llevando nuestro trabajo a otros lugares."
Según fuentes sindicales, la empresa ha confirmado la intención de relocalizar las plantas, limitando la negociación a una posible reducción del número de despidos, que actualmente abarca al 37% de la plantilla. Los trabajadores consideran que esta medida es, en realidad, un cierre encubierto de las operaciones.
Esta situación se produce cinco años después del cierre de las plantas de fabricación de vehículos en Barcelona, un proceso que afectó a 2.500 personas y que derivó en planes de reindustrialización con empresas como Ebro y Chery.




