Las grandes plataformas de comercio electrónico ya alertan de demoras en sus entregas. Esta situación se debe principalmente a que los buques que antes cruzaban el Canal de Suez ahora deben bordear África por el Cabo de Buena Esperanza, añadiendo una decena de días al trayecto.
“"En cuestión de paquetería, hay que pensar que todo aquello que viene de Shanghái hacia Europa y que pasa por el Canal de Suez ahora tiene que circular por el Cabo de Buena Esperanza, y eso supone dar la vuelta por África. Eso son 10 u 11 días más."
Esta problemática va más allá del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, que afecta principalmente a mercancías como el petróleo y el gas. Tarragona, en este sentido, se ve menos afectada en el suministro de crudo, ya que proviene mayoritariamente de los Estados Unidos y África. Sin embargo, el perjuicio en el comercio global es significativo, ya que las navieras evitan el Mar Rojo por seguridad.
El cambio de ruta no solo provoca retrasos, sino que también encarece los envíos. Inicialmente, las navieras pueden asumir parte de este coste, pero con el tiempo, el aumento de precios se traslada a toda la cadena de suministro, llegando finalmente al consumidor. Estas demoras afectan especialmente a las mercancías que llegan a puertos europeos como el de Róterdam, desde donde se distribuyen por todo el continente.
Los conflictos en la zona han tenido un impacto directo en la economía de Tarragona, con varias empresas que han pospuesto misiones comerciales e inversiones inmobiliarias previstas en países de la región afectada.




