Esta instalación experimental, situada en la depuradora de aguas residuales de Boí, se presentó el viernes. El laboratorio se basa en un conjunto de balsas artificiales que reciben agua antes del proceso convencional de depuración.
Dentro de estas balsas, se experimenta con diversas combinaciones de sedimentos, plantas autóctonas y comunidades microbianas. El objetivo es evaluar su capacidad natural para retener nutrientes y mejorar la calidad del agua.
El proyecto es una iniciativa de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) en colaboración con el Centre d’Estudis Avançats de Blanes (CEAB). Su finalidad es validar sistemas de depuración natural, como los humedales artificiales, para aplicaciones en refugios de montaña, pequeños asentamientos y otros espacios que no están conectados a depuradoras convencionales.
Esta planta piloto tiene la capacidad de procesar un caudal de 1.310 m³ diarios, equivalente a la carga contaminante de 5.240 habitantes. Actualmente, la depuradora trata las aguas residuales de los núcleos de Erill La Vall, Taüll, Boí y el Pla de l’Ermita.




