Los árboles, que contaban con nueve años de antigüedad, estaban a punto de alcanzar su máximo potencial productivo. La pérdida de estos ejemplares en diversas fincas de la comarca del Urgell supondrá un impacto económico negativo de unos 150.000 euros para los afectados en los próximos años.
“"En los últimos 5 años ya llevamos unos 400 árboles arrancados. Son ejemplares que justo ahora entraban en plena producción."
A pesar de las medidas de protección instaladas, los conejos han logrado destruir la base de los troncos. Los agricultores señalan que la situación en municipios como Preixana o Sant Martí de Riucorb es crítica, afectando también a plantaciones de cereal, almendros y olivos recién plantados.
“"Hace un año que no actúan los forestales por problemas de licitación y burocracia, pero los conejos no entienden de trámites."




