La náutica catalana fija Holanda como mercado prioritario para su expansión

El sector náutico de Cataluña, con 564 empresas y 4.000 empleados, busca la descarbonización y la competitividad.

Embarcación eléctrica moderna atracada en un puerto con luces de ciudad al fondo.
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Embarcación eléctrica moderna atracada en un puerto con luces de ciudad al fondo.

El sector náutico de Cataluña ha identificado a los Países Bajos como mercado clave para su expansión internacional, impulsando un plan de descarbonización para mejorar la competitividad y la sostenibilidad.

La Fundació Barcelona Capital Nàutica (FBCN) lidera un Plan de Acción para la Descarbonización, con el apoyo de las administraciones, para dinamizar la industria náutica catalana. Este plan, que surge tras el desarrollo de cuatro prototipos eléctricos hace dos años, culminará con una misión comercial a Holanda después del verano, pilotada por ACCIÓ. El objetivo es explorar las oportunidades que ofrece el mercado neerlandés para las empresas catalanas.
Actualmente, el ecosistema náutico catalán está formado por 564 empresas, que generan unos 1.105 millones de euros anuales y emplean a 4.000 personas. Este sector se caracteriza por una fuerte especialización en astilleros de reparación y renovación, así como en la industria auxiliar.
El plan de descarbonización de la FBCN, que también incluye una iniciativa para gestionar el final de vida de las embarcaciones, fue reconocido por la Asociación Nacional de Barcos Eléctricos (ANBE) durante el Barcelona Electric Marine Show. Este evento, que se celebra en el Port Olímpic hasta el domingo, promueve las actividades náuticas sostenibles.
La exposición del salón muestra innovaciones como la nueva barca con dos motores eléctricos de la empresa catalana Electric Inside, un catamarán eléctrico de Earthling e-Propulsion, y el primer barco de hidrógeno diseñado y fabricado en España por Dhamma Blue. También se puede ver una moto de agua eléctrica de la canadiense Taiga Motors y un nuevo scooter acuático de la francesa Sea-Next, que buscan recuperar deportes náuticos afectados por el ruido y la contaminación de los modelos clásicos.
A pesar de la crisis que vive el sector de la náutica recreativa desde el final de la pandemia, con una caída de las ventas que aún no se ha recuperado, el proceso de electrificación avanza lentamente pero de manera irreversible. Los expertos destacan que el ahorro en combustible es considerable y que la independencia energética es crucial para asegurar la autonomía y el futuro del sector.
Sin embargo, esta transición se enfrenta a barreras normativas y de gestión significativas. Jordi Caballé, gerente de Marinas de España, ha señalado la dificultad de los puertos deportivos para realizar las inversiones necesarias sin la garantía de renovación de las concesiones. A pesar de ello, el sector prevé que en cinco años los puertos no solo suministren energía, sino que también la produzcan y la almacenen. El Port Olímpic ya está inmerso en este proceso, incluso abasteciendo vehículos eléctricos de la ciudad, según ha explicado su directora, Olga Cerezo, y el consultor Manel Cebrián.