La industria catalana se suma al negocio de la defensa con el apoyo de Indra

Un evento en Barcelona reúne a 200 empresas y universidades para explorar oportunidades en programas de modernización militar.

Imagen genérica de tecnología avanzada y ciberseguridad en un entorno industrial.
IA

Imagen genérica de tecnología avanzada y ciberseguridad en un entorno industrial.

La industria catalana se está posicionando en el negocio de la defensa, con el apoyo de Indra, que busca crear un ecosistema industrial para acceder a nuevos contratos en un contexto de incremento del gasto militar europeo.

Los denominados "programas especiales de modernización" han sido la respuesta del gobierno español a la insistencia de los socios europeos y, en especial, de los Estados Unidos, para incrementar la inversión en la industria militar. El año pasado, se anunciaron 16 nuevos programas, valorados en 10.400 millones de euros, en un escenario de "beligerancia rusa, nuevas amenazas híbridas y replanteamiento de la alianza atlántica".
En este marco, empresas como Indra quieren establecer un "ecosistema industrial" que tenga a Cataluña como referencia para captar nuevos contratos. Recientemente, la empresa convocó a 200 empresas, incluyendo pymes, universidades y centros de investigación, para presentar su propuesta. Ya se han previsto acuerdos de colaboración con 19 empresas.

"El reto que tenemos es ser el eje central de la defensa y seguridad, pero no lo podemos hacer solos. Este liderazgo debe venir alrededor de todo el ecosistema. Cataluña es un país innovador, es un país que tiene industria, es un país con talento y sobre todo hay las personas que lo saben hacer. Y por lo tanto, dentro de nuestra atracción, Cataluña es uno de los lugares más importantes para hacerlo."

el presidente ejecutivo de Indra
Esta apuesta se centra en reforzar las capacidades en tecnologías duales (civil y militar), ciberseguridad, ciberdefensa y el espacio. La Cámara de Comercio de Barcelona ha presentado un estudio que destaca la "base industrial sólida" de Cataluña, con conocimientos y capacidades tecnológicas "perfectamente transferibles a aplicaciones de defensa".
Se estima que unas 800 empresas catalanas podrían participar en este negocio, con la posibilidad de crear hasta 10.000 puestos de trabajo en los próximos cuatro años. El objetivo realista para el 2030 es que cerca de 200 empresas ya se hayan integrado en el sector. Para ello, será necesario acelerar las certificaciones y crear consorcios industriales para competir en grandes proyectos.
Aunque históricamente Cataluña ha estado al margen de los contratos del ejército español, existen pymes que ya colaboran indirectamente en proyectos europeos de defensa a través de grandes empresas como Navantia, Airbus o la propia Indra. Un ejemplo es Gutmar, de Sant Cugat del Vallès, que participa en la fabricación de un vehículo blindado con uso dual.
Otras empresas, como Ficosa, con una planta en Viladecavalls, están creando divisiones de defensa para explorar nuevos mercados. Los sectores con más oportunidades incluyen la automoción, el aeroespacial, la metalurgia, las TIC, la ciberseguridad, la biotecnología y la química, especialmente en ingeniería de precisión, robótica, sensores y software crítico.
Empresas como Hemav (Castellbisbal) y CATUAV (Moià) en drones, Ackcent o AllPriv en ciberdefensa, y Sateliot o Pangea Aerospace en el espacio, podrían desempeñar un papel relevante. También centros tecnológicos como Eurecat y el Barcelona Supercomputing Center (BSC) podrían aportar su experiencia en I+D.
La digitalización militar y la Inteligencia Artificial (IA) son áreas clave. Europa busca reducir la dependencia tecnológica de los Estados Unidos, especialmente en chips, computación en la nube y software de IA. Los conflictos actuales han demostrado la importancia de la IA para la identificación de objetivos y la gestión de información en tiempo real, a pesar de los dilemas éticos que plantea su aplicación en decisiones autónomas.