Las cifras del Ministerio de Vivienda, basadas en datos de tasaciones, confirman esta tendencia alcista. En Barcelona ciudad, el encarecimiento ha sido del 12% en el último año, alcanzando los 4.682 euros por metro cuadrado en el primer trimestre, 500 euros más que hace un año. Aun así, Sant Cugat del Vallès y Sitges se mantienen como las ciudades más caras según los datos oficiales que consideran municipios de más de 25.000 habitantes.
A nivel del Estado español, el incremento ha sido cercano al 14%, con precios superiores a la media en Madrid, la Comunidad Valenciana y Aragón. Aunque los precios actuales son los más altos de la serie histórica, los cálculos del Banco de España indican que, ajustados por inflación, los precios son un 14,7% inferiores al techo alcanzado durante la burbuja inmobiliaria en el tercer trimestre de 2007. Desde la pandemia (2019), los precios han seguido subiendo mientras el poder adquisitivo ha disminuido un 1,8%.
La estadística también revela los municipios catalanes donde los precios han experimentado las subidas más significativas: Sant Adrià de Besòs, Sant Vicenç dels Horts, Lloret de Mar, Cerdanyola y Figueres.
A pesar de las dificultades de acceso al mercado inmobiliario, las compraventas de inmuebles en Cataluña crecieron un 9% durante 2025, alcanzando un récord de los últimos cinco años con 158.446 operaciones, según el informe del Colegio Notarial de Cataluña. Paralelamente, las donaciones de viviendas entre particulares han alcanzado máximos históricos, con 22.980 operaciones, un 22% más que el año anterior, una tendencia que conlleva una carga impositiva asociada.




