La principal inquietud se centra en el aumento de la tuberculosis en animales salvajes, especialmente en jabalíes y otros ungulados, y en un protocolo sanitario que, según los ganaderos, penaliza severamente al sector mientras la enfermedad se propaga libremente por los bosques.
La actual normativa establece el sacrificio de todo el ganado de una explotación si se detecta un solo caso positivo de tuberculosis. Los ganaderos consideran esta medida excesiva, ya que el contagio no proviene del movimiento de ganado, sino del contacto con animales salvajes.
“"Cataluña se mantiene como zona indemne de animales domésticos, pero sabiendo como sabemos que hay fauna contaminada, continuar así es un suicidio."
El sector reclama el retorno al protocolo anterior, que permitía sacrificar solo al animal infectado, y exige una actuación "rápida e inmediata" sobre una fauna cinegética que consideran "totalmente descontrolada".
La Federación de Ovino y Caprino de Cataluña ha lamentado que, a pesar de que los ganaderos cumplen estrictamente los controles sanitarios desde hace más de 40 años, no se están aplicando suficientes medidas para frenar los contagios provenientes del medio natural. Representantes del sector advierten que la ganadería podría desaparecer en el Pirineo si no se crean zonas con criterios diferenciados que tengan en cuenta la realidad del territorio y la presencia acreditada de fauna portadora.
Además de las enfermedades, también se ha denunciado el incremento de los ataques de osos y lobos en las últimas semanas. La dirección de ASAJA Cataluña ha criticado que las políticas actuales "protejan más a la fauna salvaje que a las personas que mantienen vivo el territorio".
La problemática podría ir más allá del sector primario y convertirse en un problema de salud pública, ya que existe preocupación por la posible contaminación de las captaciones de agua en municipios de montaña que se abastecen directamente de barrancos y fuentes en contacto con animales salvajes enfermos.
Para garantizar la viabilidad del sector, los ganaderos piden una revisión del protocolo sanitario que priorice el sacrificio selectivo, la adaptación de la normativa a la realidad del Pirineo, un control cinegético real para reducir las poblaciones de fauna salvaje portadora de enfermedades y un plan de protección para la ganadería extensiva ante los grandes depredadores. ASAJA Cataluña ha instado a las administraciones a dialogar con el sector para encontrar soluciones.




