Michel Kisfaludi, directivo francés con una larga trayectoria en Barcelona, ha expresado su admiración por la ciudad, describiéndola como una mezcla "única de tradición y modernidad". Kisfaludi, que vive entre París y Barcelona desde 2024 como director general adjunto de Europcar Francia, llegó a la ciudad a los 24 años y regresó a los 33 para establecerse definitivamente, considerándola su ciudad "por amor, por elección".
El directivo destaca la energía especial que se respira en Barcelona, fruto de la convivencia entre "fiestas de barrios y start-ups con jóvenes de muchas nacionalidades". Subraya la capacidad de la ciudad para ser lo suficientemente grande como para "perderse" y, al mismo tiempo, ofrecer "escapadas fáciles a una naturaleza privilegiada" a poca distancia.
En cuanto a las mejoras necesarias, Kisfaludi señala la importancia de atraer y retener talento joven ofreciendo "buenas oportunidades de carrera". Para lograrlo, las empresas necesitan un "marco regulatorio estable" y un "compromiso político" para mejorar continuamente las infraestructuras.
Mirando al futuro, el directivo espera que Barcelona avance en la reducción de la contaminación urbana y que sus universidades continúen ascendiendo en los rankings internacionales, aspectos que considera "esenciales para proyectar la ciudad a nivel internacional".




