La consultora Biodiversity Node lidera estos trabajos, que analizan principalmente el impacto sobre las aves y los quirópteros en una superficie de 30.100 hectáreas. Los informes mensuales permiten a los ingenieros modificar la ubicación de infraestructuras clave, como las balsas de 13 hectómetros cúbicos, según la presencia de especies protegidas.
“"Hay una interacción continua para que las medidas se vayan decidiendo según avancemos en conocimientos del territorio."
El estudio abarca desde la Ribera d'Ebre hasta el Segrià y el Baix Cinca, utilizando tecnología de ultrasonidos para rastrear murciélagos y puntos de observación para grandes rapaces como el águila real. El proyecto prevé una capacidad de almacenamiento de 12,5 GWh.




