Ubicado en un espacio íntimo con capacidad para una veintena de comensales, El Rebost de Cadaqués transmite desde el primer momento una filosofía culinaria arraigada al territorio. El adhesivo de la Cofradía de Pescadores de Cadaqués en la pared y los aromas marinos anticipan una propuesta gastronómica auténtica.
El chef Aniol Pérez Font, con una trayectoria que incluye experiencias en Londres, Francia, el País Vasco con Martín Berasategui y Barcelona, decidió abrir su propio establecimiento hace dos años. Su motivación era demostrar su capacidad para gestionar un negocio y, al mismo tiempo, satisfacer a los clientes con su cocina.
“"Tenía ganas de demostrarme a mí mismo si sería capaz de llevar un negocio y, con mi cocina, hacer contenta a la gente."
Su cocina se caracteriza por un profundo respeto por el producto y el medio ambiente. Pérez Font se esfuerza por comprar la mayoría de los ingredientes en bruto y manipularlos él mismo, priorizando a los productores locales. El pescado, siempre que es posible, proviene de Cadaqués o del litoral gerundense, adaptando el pedido diario a las reservas y la temporada para garantizar la máxima frescura.
La carta de El Rebost ofrece platos tradicionales ampurdaneses y de cocina de costa, como suquets, guisos y arroces de pescador. El chef subraya que la clave es el tratamiento del producto, evitando artificios innecesarios. Un ejemplo de su propuesta incluye un caldo de pollo clarificado, croquetas de pollo asado con trufa, y boquerones frescos de la costa mediterránea.
Entre los platos principales, destaca la lubina, preparada con una doble cocción para lograr una textura melosa. A menudo se sirve a la donostiarra, acompañada de pimientos del piquillo y patatas al horno. Incluso las espinas y la cabeza del pescado se aprovechan, fritas y crujientes, para complementar el plato.
Los postres, como el cremoso de chocolate con aceite y sal, avellana caramelizada y helado de avellana, siguen la misma línea de cocina honesta y equilibrada, con poco azúcar y notas saladas. La carta de vinos es dinámica, con referencias naturales y de mínima intervención, y el chef también elabora bebidas caseras como champanes de saúco o tomillo para ofrecer a los clientes y fomentar un vínculo más cercano.




