Esta mejora financiera marca un punto de inflexión para el consistorio, que deja atrás un periodo de dificultades económicas. El remanente de tesorería para gastos generales ha alcanzado los 693.217,67 euros, mientras que el volumen de facturas pendientes se ha reducido hasta los 615.233,48 euros, casi la mitad respecto a años anteriores.
Los indicadores económicos reflejan una recuperación generalizada. El remanente ajustado se sitúa en 77.984,19 euros, la capacidad de financiación ha llegado a los 802.306,19 euros y la ratio de deuda viva ha disminuido hasta el 25,55%. El único indicador que todavía se encuentra por debajo del límite establecido es el periodo medio de pago, que a pesar de situarse en 82,81 días a finales de 2025, ya ha experimentado una bajada significativa hasta los 43,84 días durante el primer trimestre de 2026.
De acuerdo con la normativa vigente, el remanente ajustado no podrá utilizarse libremente, sino que se destinará a la reducción del endeudamiento municipal, cumpliendo así con las reglas fiscales. Esta nueva fase permitirá al Ayuntamiento recuperar margen para invertir en el mantenimiento de infraestructuras como calles, equipamientos y jardinería, con la posibilidad de incorporar cerca de 100.000 euros adicionales de la Diputación para actuaciones urgentes.




