El proyecto Penvitis+, impulsado por diversas denominaciones de origen, bodegas y centros de investigación, incluyendo el Institut Català de la Vinya i el Vi de la Generalitat, busca nuevas formas de trabajar en viñedos con pendientes superiores al 30%. El objetivo es hacer estos cultivos más resistentes al cambio climático y económicamente viables, reduciendo el esfuerzo físico de los viticultores e impulsando la innovación mediante tecnologías digitales y prácticas regenerativas.
La iniciativa incorpora el uso de drones para tratamientos fitosanitarios y el desarrollo de un modelo predictivo basado en inteligencia artificial adaptado a terrenos inclinados. Paralelamente, se apuesta por la viticultura regenerativa, que se centra en el ciclo del carbono para regenerar suelos, frenar la erosión, fomentar la biodiversidad y combatir el cambio climático.
Además, se están validando prácticas agronómicas para reducir los efectos del estrés térmico y optimizar la maduración de la uva. Mediante ensayos en parcelas piloto y monitorización georreferenciada, se evalúan estrategias como las cubiertas vegetales para mejorar la protección de la uva frente a las altas temperaturas y la radiación solar.
En un ensayo paralelo en el Penedès, concretamente en Guardiola de Font-rubí, se ha aplicado con éxito feromona líquida contra la polilla del racimo (Lobesia botrana) mediante drones. Esta técnica de confusión sexual, autorizada por el Departament d'Agricultura de la Generalitat, reduce el tiempo de aplicación, los costes de mano de obra y evita residuos plásticos, aunque su aplicación generalizada aún está sujeta a limitaciones legales.
El proyecto, que se extenderá hasta mediados de 2029 con un presupuesto de 600.000 euros financiado mayoritariamente por el Ministerio de Agricultura, busca replicar estas soluciones en otras zonas de viticultura heroica. El jefe de servicio de Viticultura i Enologia del Incavi, Xoán Elorduy, destaca la voluntad de garantizar la continuidad de la viticultura compleja y costosa, haciéndola más sostenible ecológica, social y económicamente.
Para bodegas como Mas Doix, la participación representa una oportunidad para mejorar la gestión de sus viñedos, haciéndolos más resilientes al cambio climático y asegurando su viabilidad. Se estudian nuevas técnicas que equilibran métodos tradicionales con nuevas tecnologías, como el manejo de la vegetación y el uso de drones para tratamientos ecológicos.




