Bizum aterriza en los comercios físicos con recelos del sector y la sombra de las tarjetas

La plataforma de pago móvil se expande a los establecimientos presenciales, generando expectativas y dudas entre comerciantes y consumidores.

Imagen genérica de un teléfono móvil con una aplicación de pago y una tarjeta de crédito desenfocada al fondo.
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Imagen genérica de un teléfono móvil con una aplicación de pago y una tarjeta de crédito desenfocada al fondo.

La plataforma de pago móvil Bizum da el salto a los establecimientos físicos a partir del 18 de mayo, permitiendo a los usuarios realizar compras en tiendas y restaurantes, un cambio que genera expectación y cierto recelo en el sector comercial.

Hasta ahora, el uso de Bizum en el ámbito profesional se limitaba a las compras en línea, con una implementación informal en algunos comercios. Esta expansión ofrece a los consumidores una nueva opción de pago, inicialmente disponible para los clientes de CaixaBank, Bankinter y Banc Sabadell, con una extensión progresiva a otras entidades y la previsión de llegar a toda Europa a finales de año.
La Unión Europea ha impulsado la adopción de sistemas de pago propios, como Bizum, con el objetivo de retener los datos generados por las transacciones dentro de la economía europea. Actualmente, la mayoría de estos datos, especialmente los derivados del uso de tarjetas controladas por compañías estadounidenses como Visa y Mastercard, salen del continente. Además, el cambio hacia Bizum podría contribuir a una mayor trazabilidad fiscal de las operaciones.

"Siempre habrá gente que preferirá que sus gastos sean confidenciales."

un consejero ejecutivo de la Asociación de Asesores Financieros
Los expertos prevén que el efectivo seguirá existiendo, pero ven Bizum como un competidor significativo para las tarjetas. La profesora de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya, Neus Soler, señala que la adopción dependerá de la edad del cliente y de la rapidez de implementación, destacando que las generaciones más jóvenes están más habituadas al pago móvil. Una ventaja clave de Bizum es la inmediatez de la transacción, a diferencia de las tarjetas, donde el dinero puede tardar entre 24 y 72 horas en abonarse a las cuentas de los establecimientos.
A pesar de los beneficios, algunos comercios expresan reservas. Desde la asociación Comertia, que agrupa a 3.200 establecimientos, se considera que el pago con Bizum puede ser más lento que con tarjeta, generando posibles colas y la necesidad de más personal. También preocupan las comisiones bancarias, que según ellos, son más elevadas que las de las tarjetas. Por el contrario, el sector de la hostelería y la restauración, representado por la Federación Internacional de Hostelería, Restauración y Turismo, se muestra más abierto a la adaptación, con muchos bares y restaurantes ya preparando sus terminales TPV para aceptar Bizum.

"El sector siempre está atento a los cambios, sobre todo si es para facilitar el pago con una herramienta que la mayoría de los clientes ya utilizan."

el secretario general de la Federación Internacional de Hostelería, Restauración y Turismo