El método, publicado en la revista Expert Systems With Applications, utiliza grafos funcionales para interpretar el funcionamiento del servicio de guaguas. A diferencia de los modelos tradicionales, que priorizan la cercanía física entre puntos, esta técnica establece vínculos basados en la similitud de los patrones de velocidad registrados en diferentes zonas.
Para el desarrollo de esta herramienta, se procesaron más de 50 millones de registros GPS. Los datos fueron organizados mediante el sistema de indexación espacial H3, permitiendo comparar representaciones geográficas con relaciones funcionales derivadas del comportamiento dinámico del tráfico en la isla.
Los resultados indican que más del 85 % de las conexiones detectadas por el grafo funcional vinculan áreas situadas a más de cinco kilómetros de distancia. Esto sugiere que la operatividad del sistema está condicionada por dinámicas compartidas entre puntos alejados, superando la lógica de la proximidad geográfica o la pertenencia a una misma ruta.
La investigación también ha demostrado su eficacia en la detección automática de incidencias. El sistema identificó un episodio de alteración en la red de TITSA ocurrido entre el 6 y el 10 de noviembre de 2024, mostrando una alta correlación con los datos geográficos tradicionales.




