La patronal tinerfeña ha señalado que la crisis en el suministro de carne, agravada por restricciones sanitarias a las importaciones desde Brasil, podría generar un desabastecimiento del 50% en el mercado de pollo y vacuno. Esto, a su vez, previsiblemente incrementará los costes en los sectores de la alimentación y la hostelería.
A estos desafíos se suma el impacto de una nueva normativa europea sobre envases, que exige inversiones millonarias a las empresas del sector. La CEOE estima que estas adaptaciones, difíciles de absorber sin repercutir en el precio final, junto con la progresiva retirada de las ayudas públicas, podrían presionar el Índice de Precios al Consumo (IPC) hasta en 0,85 puntos porcentuales en los próximos meses, mermando la competitividad y el poder adquisitivo en las islas.
“"La acumulación de nuevos costes de inversión y la retirada de ayudas públicas suponen un desafío crítico en un momento de gran incertidumbre global."
Ante esta situación, la CEOE Tenerife ha instado a las administraciones públicas a monitorizar de cerca el problema del desabastecimiento cárnico y a considerar una flexibilización de la presión regulatoria.
Por otro lado, el presidente de la patronal, Pedro Alfonso, calificó de "preocupante" el dato de inflación de julio en Canarias, que se situó en un 3,4%, superando los niveles considerados compatibles con la estabilidad. Alfonso alertó sobre la dificultad de erradicar la inflación una vez que se vuelve persistente.
Alfonso advirtió que, de continuar las tensiones inflacionistas en Europa, el Banco Central Europeo podría verse forzado a endurecer su política monetaria, encareciendo la financiación para familias y empresas y afectando negativamente a la inversión, el crecimiento y el empleo. Subrayó el "efecto recaudatorio" de la inflación y la importancia de evitar que la recaudación pública se convierta en gasto estructural irreversible.




