La gastronomía de la isla da un paso adelante hacia la sostenibilidad, analizando aspectos como el consumo de cámaras, el producto local, la factura eléctrica, los consumos y la gestión de residuos. El objetivo es lograr una mayor eficiencia sin perder la identidad culinaria.
La iniciativa, que ha involucrado a establecimientos de siete municipios, ha permitido evaluar la gestión ambiental, energética y social de negocios con perfiles muy diversos. El acto de entrega de diplomas reconoció la valentía de los negocios participantes y subrayó que la sostenibilidad se ha convertido en una herramienta clave para la gestión, el ahorro y la competitividad del sector.
El programa, que incluyó auditorías presenciales y planes de acción individualizados, se estructuró en cinco ejes: gestión de residuos y desperdicio alimentario, compra de proximidad y kilómetro cero, eficiencia energética, huella hídrica y compromiso social. El Índice de Sostenibilidad Gastronómica medio de los participantes se situó en el 54%, considerándose una línea de salida para futuras mejoras.
El apartado de compra de proximidad fue donde los restaurantes obtuvieron mejores resultados, con una media del 65% y algunos superando el 80%. Esto confirma la consolidación del producto local como un pilar de la identidad gastronómica grancanaria y un activo turístico que conecta con el paisaje y el sector primario.
Raúl García Brink, consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, destacó que la sostenibilidad se vincula directamente con la competitividad, el ahorro de costes y la eficiencia energética, aspectos cada vez más demandados por consumidores y operadores turísticos.
El desperdicio alimentario se identificó como el gran reto pendiente, abordándose como una oportunidad de gestión para mejorar la compra, ajustar producciones y reducir pérdidas. Se exploró el papel de la tecnología, incluida la inteligencia artificial, para analizar residuos y optimizar decisiones.
Los quince restaurantes pioneros son Rías Bajas Las Palmas, Camino al Jamonal, Qué Leche!, El Equilibrista 33, Sorondongo y El Padrino (Las Palmas de Gran Canaria); Nelson y Ca' Miguel (Agüimes); El Sitio Ibérico y Sábor (Santa Lucía de Tirajana); Maximilian's y Liágora (San Bartolomé de Tirajana); La Trastienda de Chago (Gáldar); La Pasadilla (Ingenio); y La Catedral Bistró (Arucas). La diversidad de estos establecimientos refuerza la idea de que la sostenibilidad es aplicable a cualquier modelo de cocina.
El programa busca que la sostenibilidad se integre en las decisiones diarias de compra, gestión de agua, energía y residuos, fortaleciendo la conexión de los restaurantes con el territorio y preparándolos para el futuro.




