La investigación, realizada en la isla de São Jorge en Azores, propone una nueva explicación para el comportamiento preeruptivo de los volcanes. Este hallazgo, que contó con la contribución de científicos del CSIC, sugiere que las fallas son capaces de “robar” los gases al magma, impidiendo su rápido ascenso y, por ende, una erupción.
El caso de São Jorge en 2022, donde una intrusión magmática no culminó en erupción a pesar de una intensa sismicidad, sirvió como base para este estudio. El magma ascendió rápidamente desde 20 kilómetros de profundidad hasta 1.600 metros de la superficie, pero su trayectoria fue mayormente “silenciosa”, dificultando la predicción de una erupción.
“"El magma se movió rápidamente a través de la corteza, pero gran parte de su trayectoria fue silenciosa, lo que dificultó en ese momento predecir si se produciría o no una erupción."
La clave se encontró en el sistema de fallas geológicas de la isla, específicamente en la falla del Pico do Carvão. El ascenso del magma a través de esta estructura de 55 kilómetros de largo por 8 kilómetros de ancho provocó que el magma perdiera gas y flotabilidad debido a la permeabilidad de la falla. Estos gases escaparon y se expandieron, causando terremotos a distancia del punto de ascenso magmático.
Este descubrimiento, publicado en Nature Communications, confirma que las fallas no solo pueden guiar el magma, sino también frenarlo. Aunque en Canarias no existen grandes fallas como las de Azores, gran parte de este conocimiento es transferible. Los investigadores señalan la importancia de no equiparar la posición de la sismicidad con la del magma, un aspecto crucial para la vigilancia volcánica en el archipiélago.




