Este nuevo sistema, publicado en la revista científica Clinical Microbiology and Infection, se basa en el análisis de material genético y ha demostrado una precisión del cien por cien en pruebas con sesenta muestras de pacientes reales. Permite diferenciar diversas variantes sin generar falsos positivos.
La prueba supone un avance significativo para la gestión sanitaria, ofreciendo una alternativa económica, rápida y accesible para vigilar brotes en tiempo real, proteger a pacientes vulnerables y pautar tratamientos antibióticos más efectivos. Hasta ahora, los laboratorios podían tardar varios días en identificar las bacterias, retrasando la administración de fármacos y las medidas de aislamiento necesarias.
El método, similar a los test PCR utilizados para la detección de la covid-19, simplifica el proceso, permitiendo al personal médico conocer el tipo de bacteria en cuestión de horas. Esto agiliza la actuación médica y la elección de la medicación o tratamiento más adecuado, especialmente crucial para bacterias multirresistentes que no responden a antibióticos de último recurso.




