El informe de BBVA Research sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en España revela que, aunque se reconoce el vasto potencial de Canarias en energías renovables como la solar, eólica y marina, la realidad muestra un escenario donde este potencial está lejos de ser plenamente aprovechado. La condición de insularidad de las islas y su alta dependencia de los combustibles fósiles, junto con actividades intensivas en carbono, las sitúan en una posición precaria.
A diferencia de regiones como Cataluña o el País Vasco, que han logrado reducir sus emisiones a pesar de su gran estructura productiva, Canarias no está logrando desvincular el crecimiento económico de las emisiones de gases de efecto invernadero. Mientras otras comunidades han priorizado la descarbonización de cadenas de valor industriales, las islas, junto con las Baleares, se han centrado en modelos energéticos insulares que priorizan la seguridad del suministro, la gestión de la demanda y el autoconsumo.
La independencia del sistema energético canario respecto al peninsular es un factor clave que explica la diferencia en la intensidad de las emisiones, según los expertos de BBVA Research. Esta particularidad, aunque presenta retos, también abre oportunidades para una especialización territorial que permita un uso más eficiente de los recursos disponibles y genere ventajas competitivas complementarias entre regiones, siempre que exista una coordinación interterritorial y una planificación estatal coherente.
El análisis de BBVA Research confirma que España ha logrado avances sustanciales en el desacoplamiento entre crecimiento económico y emisiones, impulsados por la expansión de las renovables y mejoras en eficiencia. Sin embargo, esta progresión es heterogénea sectorial y territorialmente, lo que ralentiza el proceso de descarbonización general del país.




