Comprar una propiedad en las Canarias se ha vuelto un desafío considerable debido a la escasez de oferta y el incremento constante de los precios. Sin embargo, existe una estrategia poco conocida que permite acceder a inmuebles por sumas significativamente inferiores al valor de mercado, según expertos inmobiliarios. Esta vía son las subastas públicas, gestionadas a través del Portal de Subastas del Boletín Oficial del Estado (BOE).
Estas subastas ponen a disposición de los interesados una variedad de bienes inmuebles, que van desde plazas de garaje hasta almacenes. La clave para que la operación sea rentable reside en comparar el precio de salida con el valor real del mercado y estudiar detenidamente la documentación asociada antes de presentar una oferta.
Para localizar estas oportunidades, es necesario acceder al Portal de Subastas del BOE y seleccionar la categoría de inmuebles. El buscador permite filtrar por provincia, municipio o código postal. Muchos inversores utilizan estas subastas para adquirir propiedades que luego reforman para alquilar o vender, aunque también son una opción viable para quienes buscan una vivienda propia.
Una vez localizada una propiedad, se recomienda contrastar su precio inicial con el de viviendas similares en portales inmobiliarios privados para identificar posibles diferencias significativas. El importe anunciado en la subasta no siempre garantiza una ganga, y es crucial considerar todos los costes asociados.
Para participar en una puja, se requiere identificación mediante certificado digital, DNI electrónico o Cl@ve, y realizar un depósito previo, usualmente el 5% del valor de tasación. Las subastas permanecen abiertas durante 20 días naturales, permitiendo ofertas manuales o automáticas. El adjudicatario deberá abonar el resto del precio y hacerse cargo de los impuestos y gastos derivados.
Los expertos advierten sobre la importancia de revisar las cargas que puedan pesar sobre el inmueble, como deudas, embargos o situaciones jurídicas pendientes. También es conveniente comprobar si se transmite el pleno dominio o solo una participación, y si existen ocupantes o contratos que dificulten la toma de posesión.
Los precios bajos en estas subastas a menudo se deben a que el objetivo es recuperar una deuda pendiente, y las tasaciones pueden no reflejar el valor actual del mercado. Además, estas operaciones conllevan riesgos importantes, como la imposibilidad de visitar el inmueble previamente, la existencia de ocupantes, la asunción de deudas comunitarias o del IBI, y la dificultad para obtener financiación hipotecaria.
En resumen, aunque las subastas del BOE ofrecen una alternativa para adquirir inmuebles a precios reducidos, el descuento suele responder al riesgo y a la complejidad jurídica que el comprador asume tras un estudio exhaustivo del expediente.




