El pacto alcanzado permitirá que 36 parcelas, previamente afectadas por la moratoria turística en la provincia de Las Palmas, puedan ser objeto de nuevos proyectos. Si bien el acuerdo no autoriza directamente la construcción de hoteles u otras infraestructuras turísticas, devuelve la potestad de decisión sobre el uso de estos terrenos a los planeamientos urbanísticos de cada municipio y a los propietarios.
Según Onán Cruz, director general de Ordenación de la Consejería de Política Territorial, la gran mayoría de estas parcelas, 30 en total, se ubican en el sur de Gran Canaria. Las restantes se reparten entre Fuerteventura (cinco parcelas) y Lanzarote (una parcela).
Cruz explicó que el Gobierno regional cerró este acuerdo para evitar un mayor gasto público en la reclasificación de terrenos que, de ser rústicos en zonas urbanas o turísticas, perderían utilidad. Subrayó que será el planeamiento urbanístico el que determine si se destinan a espacios verdes, zonas residenciales o establecimientos hoteleros.
En respuesta a las declaraciones de Román Rodríguez, quien vinculó las sentencias indemnizatorias a la ley 17.1 de la Ley 6/2009, Cruz recalcó la interconexión entre la moratoria turística iniciada en 2001 y la ley de ordenación territorial de 2009. Señaló que el Parlamento de Canarias se basó en la ley de directrices de 2003 para contener el crecimiento de plazas y apostar por la calidad del sector.
Román Rodríguez, secretario nacional de Formación, Programas y Estrategias de Nueva Canarias, afirmó que cada Parlamento canario ha tomado sus decisiones y que las leyes de 2001 y 2003, promovidas por el gobierno que él dirigía, no generaron sentencias condenatorias a pesar de las demandas. Rodríguez calificó de "torticero" vincular las indemnizaciones actuales a esas leyes, recordando que fueron aprobadas por unanimidad.
El expresidente del Gobierno de Canarias criticó la estrategia del actual gobierno de Fernando Clavijo, a la que tildó de "engaño", argumentando que se busca dar la sensación de que la única salida es aceptar un aumento de camas turísticas.




