El Opel Grandland exhibe ahora un diseño renovado y más contemporáneo, aunque conserva una estética que lo diferencia de las propuestas más arriesgadas de otros modelos. Este SUV alemán mantiene un aspecto sobrio, destacando un frontal con una defensa en negro que contrasta con el color de la carrocería y se armoniza con la calandra, la cual integra una línea LED que conecta ambos faros y un logotipo retroiluminado.
En cuanto a su motorización, el Grandland ofrece una versión híbrida enchufable (PHEV) que combina un motor de gasolina de 1.6 litros y cuatro cilindros con un propulsor eléctrico, alcanzando una potencia total de 195 CV. Equipado con una batería de 17,8 kWh de capacidad neta, este modelo logra una autonomía en modo eléctrico de 87 km según el ciclo WLTP, lo que le permite obtener la etiqueta CERO de la DGT en España.
El interior del Opel Grandland se caracteriza por su sobriedad y modernidad. Destaca una gran pantalla central de hasta 16 pulgadas que centraliza todas las funciones del vehículo, reduciendo la necesidad de botones físicos. El volante, de tres radios, complementa un cuadro de mandos digital de 10 pulgadas. Las plazas traseras son amplias, ofreciendo buen espacio para las piernas y la cabeza, y el maletero mantiene una capacidad de 550 litros en todas las versiones.
La versión Grandland Hybrid permite seleccionar entre tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport. Con 136 CV y un par motor de 230 Nm, este SUV acelera de cero a 100 km/h en 10 segundos y alcanza una velocidad máxima de 200 km/h. La integración del propulsor eléctrico en la caja de transmisión y la batería de 48 voltios bajo el asiento delantero izquierdo asegura que no haya variaciones en el espacio interior ni en la capacidad de carga, manteniendo un maletero de 514 litros, ampliable hasta los 1.652 litros.




