El servicio de abastecimiento y saneamiento en la capital almeriense es un pilar fundamental para el desarrollo del turismo, el comercio y la industria local. Aunque gran parte de este trabajo se realiza de forma silenciosa bajo tierra o mediante sistemas de control remoto, su impacto es directo en la calidad de vida de los ciudadanos.
La empresa responsable del servicio ha implementado un modelo de colaboración público-privada que ha permitido la instalación de 40.000 contadores inteligentes. Esta digitalización, junto con el uso de inteligencia artificial y Big Data, facilita la detección temprana de fugas y la optimización de la presión en la red.
“"Nadie te felicita por el agua que no se pierde, pero cada litro que recuperamos es un litro que no hay que captar, potabilizar ni bombear."
Los resultados de esta estrategia son notables: la ciudad consume actualmente la mitad de agua que hace 30 años, a pesar de que la población ha aumentado aproximadamente un 35%. Además, la compañía emplea a más de 160 familias en la provincia, fomentando un tejido económico estable.
De cara al futuro, los retos se centran en la renovación de infraestructuras obsoletas y la adaptación a periodos de sequía más frecuentes. El objetivo es avanzar hacia una gestión circular donde el agua depurada se reutilice para fines agrícolas o energéticos, reduciendo la dependencia de los ciclos de lluvia.




