El pujante sector del frío industrial andaluz, con Lucena como epicentro productivo al aglutinar cerca del 80% de la capacidad de Andalucía en refrigeración industrial y comercial, se ve ante un reto cada vez más acuciante: la dificultad para encontrar personal con la formación técnica necesaria. Perfiles en automatización, mantenimiento avanzado, soldadura técnica e ingeniería de refrigeración son altamente demandados.
María Torres, responsable de Selección, Formación y Desarrollo de Recursos Humanos del Grupo Infrico, confirma que la escasez de talento técnico es uno de los principales desafíos. "Existe una gran dificultad para encontrar perfiles especializados", señala, en un contexto de crecimiento sostenido y de la necesidad de incorporar competencias ligadas a la digitalización y automatización de procesos.
Ante esta situación, el Grupo Infrico ha intensificado la formación interna. Muchas incorporaciones carecen de especialización previa, y la empresa asume parte de la capacitación técnica requerida. Esta estrategia busca cubrir las necesidades de producción inmediatas y preparar el futuro de una industria que afronta un importante relevo generacional, con muchos trabajadores próximos a la jubilación tras 40 años en la compañía.
Un proyecto clave en este sentido es la puesta en marcha de la Cátedra del Frío de Lucena, impulsada junto a la Asociación de Fabricantes Andaluces de Refrigeración (AFAR) y diversas instituciones. La iniciativa pretende conectar empresa, formación y universidad para fortalecer un sector con gran peso económico en la provincia.
La cátedra busca generar cantera especializada en refrigeración industrial, eficiencia energética, automatización y sostenibilidad, áreas cruciales para la competitividad. El problema del relevo generacional es compartido por toda la industria andaluza del frío, que lleva años alertando de la falta de perfiles cualificados en fabricación avanzada, montaje y mantenimiento especializado, en un momento de expansión y de internacionalización.
Más allá de la vertiente industrial y formativa, el Grupo Infrico, a través de su fundación corporativa, desarrolla una línea de actuación social. La Fundación Grupo Infrico se centra en formación técnica y acción social vinculada al empleo, colaborando con entidades como Fundación Proyecto Don Bosco o Cruz Roja para facilitar la reincorporación laboral de personas con dificultades de acceso al mercado de trabajo.
"El crecimiento económico no tiene sentido sin el crecimiento del talento y la innovación, y eso solo se logra apostando por las personas", sostiene Torres. La fundación busca así devolver a la sociedad parte del impacto generado por la actividad industrial. El reto actual es asegurar el relevo para un sector que representa cerca del 30% del Producto Interior Bruto de Lucena y es un polo industrial clave en Andalucía.




