Loiola impulsa un gran proyecto urbanístico en El Rompido con 1.000 viviendas y empleo

La promotora vasca Loiola desembarca en Huelva con el proyecto Sagitta, una iniciativa de 130 hectáreas que generará 220 empleos en Cartaya.

Imagen de un desarrollo urbanístico moderno con zonas verdes y un campo de golf en la costa de Huelva.
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Imagen de un desarrollo urbanístico moderno con zonas verdes y un campo de golf en la costa de Huelva.

La promotora vasca Loiola ha elegido Huelva para su entrada en el mercado andaluz con el proyecto urbanístico Sagitta en El Rompido, Cartaya, que contempla la construcción de cerca de 1.000 viviendas y la creación de 220 puestos de trabajo.

El grupo Loiola, con más de seis décadas de experiencia y más de 5.000 viviendas construidas, ha seleccionado la provincia de Huelva como punto de partida para su expansión en el sur de la península. El proyecto Sagitta, ubicado en El Rompido, Cartaya, representa una actuación de gran envergadura que fusiona usos residenciales, turísticos y de ocio, marcando así su incursión en el sector inmobiliario andaluz.
Esta iniciativa se extiende sobre una superficie de 130 hectáreas y prevé la edificación de aproximadamente 1.000 viviendas. Además, incluirá instalaciones deportivas, entre ellas un campo de golf, espacios hoteleros, una variada oferta comercial y extensas zonas verdes. El proyecto ya se encuentra en fase de ejecución, y se espera que los primeros residentes lleguen a principios de 2028.

El desarrollo tendrá también impacto directo en el empleo. La compañía estima la creación de 220 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, con prioridad para la contratación en el entorno más cercano, especialmente en el municipio de Cartaya.

Más allá de la promoción inmobiliaria, un pilar fundamental del proyecto es la intervención ambiental en el entorno. Loiola destinará una inversión inicial de 2 millones de euros a un plan medioambiental enfocado en la regeneración de ecosistemas y la integración paisajística. Este plan incluye la plantación de más de 3.400 árboles y 5.500 arbustos, la creación de 5.000 metros cuadrados de praderas autóctonas, la puesta en marcha de un parque fluvial y la recuperación de humedales.
Entre las acciones previstas se encuentran la renaturalización del arroyo Cañada de la Viga, la reintroducción de especies autóctonas como el enebro y la mejora de áreas degradadas. También se contemplan intervenciones en la red viaria con especies adaptadas al clima y con capacidad de captura de CO₂. El proyecto incorpora, asimismo, medidas de movilidad sostenible, como carriles bici y mejoras en los accesos, alineándose con un modelo que busca integrar el desarrollo urbanístico con el entorno natural y potenciar la calidad de vida de los futuros residentes.