La Sierra de los Filabres recibe cada noche señales de luz que iniciaron su viaje hace millones de años. Captar estas débiles emisiones es un reto clave en la astronomía moderna, y ahora Almería busca potenciar esta capacidad. El Observatorio de Calar Alto ha licitado la compra de dos sistemas de detección científica con el objetivo de reforzar su observación y análisis del cosmos.
Aunque la atención suele centrarse en los grandes espejos y cúpulas de los telescopios, la ciencia astronómica depende en gran medida de los detectores científicos. Estos componentes son cruciales para transformar la luz captada en información útil para los investigadores. La licitación contempla la adquisición de dos sistemas completos de altas prestaciones, incluyendo detectores CCD, electrónica especializada, sistemas de refrigeración criogénica y software avanzado para operación autónoma.
La principal ventaja de estos nuevos equipos radica en su capacidad para captar señales extremadamente débiles. En astronomía, una mayor sensibilidad permite estudiar objetos más lejanos, fenómenos difíciles de observar o regiones del universo que hasta ahora ofrecían información limitada. La memoria justificativa del contrato señala que la compra incrementará la capacidad de adquisición de imagen y señal científica del observatorio, facilitando su integración en instrumentos actuales y futuros para diversas líneas de investigación.
Inicialmente, la inversión estaba concebida para el espectrógrafo TARSIS del telescopio de 3,5 metros. Sin embargo, el proyecto evolucionó hacia la adquisición de dos sistemas independientes, manteniendo el presupuesto pero ampliando considerablemente la flexibilidad tecnológica y las posibilidades futuras del equipamiento. Esta operación cuenta con una ayuda FEDER de 904.092 euros, que cubre el 85% de la inversión financiable.
La financiación proviene de programas estatales para infraestructuras científicas y equipamiento tecnológico avanzado, permitiendo a centros como Calar Alto renovar herramientas esenciales para la investigación internacional. Las empresas interesadas tienen hasta el 9 de julio para presentar ofertas, que se adjudicarán combinando criterios económicos (70%) y técnicos (30%). Se valorarán aspectos como la eficiencia cuántica y la calidad de los detectores, cruciales para captar información de los rincones más remotos del universo.




