La Unión Europea ha implementado la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), que entra en una nueva fase de aplicación desde el pasado 2 de agosto. Esta normativa introduce obligaciones significativas en materia de transparencia, protección de derechos ciudadanos y supervisión de sistemas de IA, impactando a miles de empresas, profesionales y organismos públicos, incluyendo aquellos en Granada.
Las sanciones por incumplimiento pueden ser cuantiosas, alcanzando hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación global en casos graves como el uso de prácticas prohibidas. Las multas por incumplir obligaciones de transparencia pueden llegar a 15 millones de euros o el 3% de la facturación. La Oficina Europea de Inteligencia Artificial será la encargada de la vigilancia, investigación e imposición de sanciones.
La principal novedad de la ley es el aumento de la obligación de transparencia. Los usuarios deberán ser informados cuando interactúen con un chatbot de IA y determinados contenidos generados por IA (vídeos, imágenes, audios, fotografías) deberán identificarse si pueden confundirse con material real. Esto afecta especialmente a los deepfakes, con el objetivo de combatir la desinformación y aumentar la confianza en estas tecnologías. Sin embargo, existen excepciones para obras artísticas, satíricas, humorísticas o de ficción, siempre que sea evidente que no representan hechos reales.
La normativa no solo se dirige a grandes tecnológicas como OpenAI o Google, sino a cualquier empresa, administración o profesional que incorpore sistemas de IA en su actividad diaria, independientemente de su tamaño. En Granada, esto incluye agencias de comunicación, despachos de abogados, clínicas, comercios y administraciones públicas que utilicen IA para diversas tareas, desde diseño de campañas hasta selección de personal.
Las organizaciones deberán revisar sus prácticas, conocer los sistemas de IA que emplean, informar a los usuarios sobre la interacción con IA, identificar contenidos generados por IA que puedan inducir a error y establecer procedimientos internos para el uso de estas herramientas por parte de los trabajadores. También se impulsará la formación en uso responsable y se garantizará la trazabilidad de los sistemas.
La Ley Europea de Inteligencia Artificial se aplica a los sistemas de IA comercializados o utilizados en la Unión Europea, afectando a herramientas populares como ChatGPT, Gemini, Claude, Microsoft Copilot, Midjourney o DALL·E, entre otras. Las exigencias variarán según el nivel de riesgo asociado a cada sistema y su uso.
La legislación prohíbe usos sensibles de la IA, como la manipulación del comportamiento humano, ciertos sistemas de reconocimiento biométrico en tiempo real y la generación de imágenes íntimas falsas sin consentimiento. Busca proteger a menores y colectivos vulnerables. La UE se posiciona como la primera gran región con un marco jurídico específico para la IA, buscando equilibrar innovación y derechos fundamentales.




